domingo, 12 de agosto de 2018

Valores en Familia

Al recordar  nuestra propia infancia y adolescencia. Muchas de las conductas o creencias que tenemos ahora, las aprendimos en casa. Con los padres o con aquellas personas cercanas a nosotros. Ahora repetimos ese patrón con nuestras propias familias. Si bien es cierto que amamos a nuestros adolescentes y que tratamos que tengan lo mejor que podemos ofrecerles como una buena escuela, vestido y alimentación, a veces se nos olvida que existen muchas cosas muy importantes que el dinero no puede comprar. Algunos ejemplos de esto son: el tiempo “de calidad” que compartimos con ellos, el amor que les hacemos sentir, los vínculos que establecemos, y nuestro propio ejemplo de vida. Por supuesto, nunca deben faltar los valores que les inculcamos y que esperamos los acompañen el resto de sus vidas.

Cada familia tiene valores que se consideran de mayor importancia y se fomentan más. Esto dependerá de los valores propios, de las circunstancias y el entorno de cada hogar. En muchas ocasiones, los valores se tendrán que adecuar a la edad de nuestros hijos y a la circunstancias presentes. Por ejemplo, si bien el valor de la solidaridad debe fomentarse toda la vida, es más fácil involucrar a los miembros cuando ocurre un desastre natural. Existen otros valores como la honestidad, que son valores que se deben inculcar en todo momento a los hijos desde que son pequeños y durante toda la vida. Si un adolescente es honesto nunca caerá en la tentación de robar para obtener las cosas materiales que tanto anhela.
¿Cómo lo podemos fomentar? En realidad es muy fácil, simplemente hay que dejar que observen el comportamiento correcto; que aprendan de nosotros, con nuestras acciones diarias. Un ejemplo sería pedirle al oficial de tránsito que nos dé una multa y no tomar el camino fácil de darle dinero para evitarla. Si estamos en una tienda y la persona que nos está atendiendo nos da dinero de más, debemos proceder a devolvérselo repitiendo que nos está esta dando dinero de más, y cerciorándonos de que nuestros hijos se den cuenta de esta acción. Podemos discutir además, las repercusiones que tienen nuestros actos en la vida de otros, y como afectan sus vidas. Esto será un gran aprendizaje para tus hijos.
El valor de la compasión también se aprende en casa cuando se observa como los padres sirven y son solidarios con otros. El ver cómo respetamos y somos considerados con los abuelos es un gran ejemplo para los hijos aprendan el valor de la compasión. Esta lección nos podría ser muy útil si llegamos a ser adultos mayores, ya que generalmente los hijos tenderán a repetir estas conductas cuando ellos sean adultos a su vez.
Cuando los valores no están bien cimentados entre las personas, inician los conflictos entre los individuos, las familias, las comunidades, las ciudades, y los países. Comienza el caos y las personas no se dan cuenta de todo lo bueno que hay en ellas. Por ello se dedican a reprochar y agredir a los demás. Debemos fomentar la conciencia y la tolerancia entre los miembros de las familias, mientras más estén desarrolladas estas cualidades, será más fácil darnos cuenta de nuestros errores para poder iniciar el camino para mejorar las cosas.

Cecilia ZazuetaPsicóloga

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